Publicado en Arte, Reflexiones

Talento local y más

El año pasado, el 3 de octubre, un día antes del día del patrono de los animales, San Francisco de Asís, me sumé al evento “AnimalArte”de Proyecto 4 patas

El evento se hizo en AreaTres, en palermo Soho, y gracias a esto, descubrí artistas increíbles que ofrecieron sus obras por esta buena causa.

Entre los que recuerdo y que fueron de mis favoritos,, porque había un montón de artistas talentosos, estaban Guille Ryan, Lucila Rivero, Chulot y Candelaria Carballo.

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Hace varios años que sumo cuadros originales de artistas contemporáneos talentosos, por ejemplo de Adolfo Sayago pintor uruguayo, Gabriela Rieiro, también uruguaya, mi admirada Cecilia Espinoza, talentosísima artista jujeña, con un cuadro y una escultura, y pueden ver mi otra publicación sobre ella.

Me enamoré de los dibujos de Candelaria y Guillermo, ambos tatuadores y talentosos con estilo propio. Empecé mi cruzada y luego del evento, me contacté con Candelaria para ver si podía pedirle un cuadro sobre mi querido Quijote Le conté un poco nuestra historia, nuestras andanzas en el día a día como caballeros un poco enloquecidos, la llené de fotos y anécdotas de y con mi pequeñín..y esperé.

Candelaria miraba las fotos, analizaba y creaba, me daba indicios que trabajaba en ello pero, atinadamente,  no me mostraba qué hacía. Yo, logré dominar mis molinos de ansiedad y esperé. Siempre tuve la consiga que los artistas no se apuran y que las cosas se dan cuando se tienen que dar. Entre Candelaria y yo hubo un pacto de “caballeros andantes”sin decirlo ni establecerlo.
Y así fue… llegó poco antes de mi cumpleaños.

Entre en su departamento y lo ví, frente a una ventana, se mostraba orgulloso, luminoso, alegre sobre un apenas visible fondo violeta melancólico, tal como pasó con la llega de mi pequeño schnauzer. Cande captó la mirada de Quijote a la perfección, sus ojos color café de mirada abierta, tierna y frontal que transmite fortaleza. También captó los detalles de sus barbas con tonos dorados y colorados, oxidadas por el agua, otro rasgo característico del petiso.
El cuadro me llena de ternura y garra, tiene la luz y la calma de resurgimiento,  la ternura y sosiego luego de batallar contra molinos de viento, delicado pero fuerte, tal como las amapolas.

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A Cande no le dije nada, ni de los colores ni sobre la posición de Quijote, ni nada. Pero sé, que una buena artista hace eso, ve más allá, capta la esencia de las cosas y las plasma, tal como siempre hace en sus murales, sus pinturas, sus dibujos y sus tatuajes. Es como si Candelaria pudiera ver la esencia de las cosas, las tornea y las devuelve en caricias al papel con su característica paleta de colores vibrantes. Candelaria tiene el talento a la altura (y más diría) de muchas artistas del exterior, de hecho, ya en Pinterest “repinean”muchas de sus obras alrededor del mundo.

Colgué el cuadro frente a mi cama, es lo último que veo antes de dormir y lo primero que veo cuando me levanto, no sólo para reafirmar la dupla que tengo con mi Quijotón, sino para recordarme que hay gente que tiene objetivos nobles, que hace cosas por otros, que nunca sabemos dónde nos pueden llevar las cosas y las situaciones … y que todo esto empezó por un evento llamado AnimalArte.

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Rocío y la luz jujeña

La primera vez que fui a Libertador Gral San Martín, a dar una capacitación en Ledesma sobre seguridad en redes sociales, fue en noviembre del 2012, año sumamente movido para mí.
La charla la dí en el Centro de Visitantes de Ledesma, que es un centro de exposición y convenciones. Ese día, estaban exponiendo las obras de una artista jujeña, a quien desconocía, luego de la charla di una breve recorrida y como si la Pachamama me hubiese murmurado algo al oído, quedé enganchada con sus obras.

Al año siguiente volví para dar otras capacitaciones, y como si la mística yungueña (de las yungas jujeñas) nos reuniera una vez más, encontré la exposición de esculturas de Cecilia Espinoza. Me encantaban todas, pero hubo una, que me miró de manera diferente. Se erigía orgullosa, digna, dulce, tierna e impecable. Sabiendo que volvía al mes, hablé con Cecilia y se la encargué para la próxima.

En mi siguiente viaje, a la vuelta en el avión de austral, me traje un triángulo de cartón reforzado, que el marido de Cecilia, amable y cuidadosamente embaló para que llegue sana y salva a mi casa. Las azafatas no entendía nada, y les expliqué -Allí viaja una escultura de una excelente artista jujeña, por favor, que nadie la golpee- Y así, lo guardaron en un compartimento especial.
Llegué a casa y pensaba por un buen rato dónde iría, hasta que el lugar ideal, lleno de luz , que parecía haber estado esperando todo el tiempo a que llegue Rocío, así es como la nombró Ceci. En ese mágico lugar recibe la luminosidad desde la escalera, de las ventanas y las refleja.
Rocío es una mezcla de actitudes y emociones de la esencia de Calilegua. Desafiante, delicada, hada, duende, princesa aborigen coronada de bronce con cuerpo de madera y una falda de espejos circulares.
Ella puede ser así porque su creadora respetó la esencia de la selva jujeña y a su vez le dio su propio soplo de vida y espíritu. Cecilia Espinoza, la artista, recorre las orillas del río San Lorenzo y recoge lo que la Pachamama le regala y así es que Rocío, tiene cuerpo de yungas. Rocío me mira cuando arranco mi día y salgo al mundo, o casi.
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En otro año, en otro viaje, que también Cecilia estaba exponiendo su serie “Celebraciones” que retrata y transmite las costumbres de Calilegua y la historia arraigada del pueblo guaraní . Allí, de nuevo impactada por la composición, su energía y esencia, adquirí el cuadro “Abrazo”y con él, mi casa se llenó de colores vibrantes y energía alegre.
Este cuadro contagia la celebración y baile del Pim Pim alrededor del Ceiba Speciosa (también conocido como Chorisia, Samohú o palo borracho) árbol venerado por los pueblos originarios.

Cecilia, como toda artista versátil, hizo las Las Cuñitas, con sus trajes típicos que lucen durante el “Arete Guazú”o carnaval, logrando mostrar la cultura norteña y enseñando a través de sus obras. Ella me regaló un libro y me mostró la historia y costumbres del pueblo guaraní enraizado en las yungas, me enseñó a admirar, proteger y difundir cada aspecto que es parte de la historia y del alma de la provincia de Jujuy.
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Ceci llena sus obras con la luz  y la guía de un faro que marca sus raíces, en donde plasma la esencia del norte, su historia, sus creencias, sus colores, su espíritu, su respeto por la Pachamama. Gracias a sus pacientes explicaciones, el libro, su ternura y respeto en sus palabras, tocaron mi alma y mi casa tiene un pedacito de yungas, de la alegría del Pim Pim y de alma norteña.

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